A 20 años de la predicción del fin de la internet | Internet en todo

Este artículo forma parte de la serie Internet en todo, en la cual busco analizar el fenómeno de internet, como un aporte que ayude a reflexionar sobre el mundo en que vivimos, y el mundo que se viene.

The Scream

Corría el año 1995 cuando el famoso magazine estadounidense Newsweek publicaba un artículo del célebre y brillante científico Clifford Stoll titulado “Por qué la web no será un Nirvana“, en el cual el autor despreciaba el fenómeno de internet y acusaba a los medios de comunicación de estar generando falsas expectativas alrededor de este fenómeno presuntamente pasajero. Con “el diario del lunes”, nos es muy fácil caer en la simplificación de pensar que este científico era una persona con pocas luces que realizó la predicción más errada del siglo.

Sin embargo, yo no adhiero a esa hipótesis: a mediados de los años ’90, cuando la mayoría de la gente en el mundo ni siquiera conocía el término “Internet”, y la poca gente que la usaba era casi a modo de curiosidad debido a lo malo que era el servicio y lo pobre que era el contenido, cualquiera podía haber predicho el fracaso del intento de una red que nos conectara a todos. No adhiero a pensar que este gran físico fue poco inteligente, sobre todo, porque leyendo y analizando el artículo podemos encontrar aciertos parciales en muchas de las críticas que hacía, y buscar llegar entonces a alguna conclusión sobre en dónde radicó el error de su predicción. Para quienes la necesiten, traduje al español el artículo.

Analicemos algunos fragmentos de la predicción e intentemos buscarle su esencia:

Después de dos décadas online, estoy perplejo. No es que no he tenido un gas de buen tiempo en Internet. He conocido a grandes personas e incluso logré cazar un hacker o dos.

Corría el año 1995 y este señor dice que llevaba ¡dos décadas! conectado a internet. Sin dudas, el haber sido tan early adopter de la tecnología y ver cómo su evolución ocurría a un ritmo muy lento lo llevó a suponer que esta tecnología ya estaba llegando a su techo. Nótese además a qué liga el uso de la misma: a cazar hackers. ¡Obvio! ¿Para qué otra cosa ibas a usar internet en ese momento? Si los usuarios de la misma estaban compuestos casi completamente por programadores de empresas grandes intentando conectar datos, y por aficionados a romper esas brechas de seguridad en busca de fama, dinero, quebrar el sistema o simplemente por divertimento. Eso era internet: la lucha entre los generadores de contenidos y los hackers.

Los visionarios ven un futuro de los trabajadores a distancia, bibliotecas y aulas interactivas multimedia.

ElanceWikipedia y Coursera indican lo equivocados que estaban estos visionarios. Retomaremos más adelante el tema de la educación virtual.

Hablan de reuniones electrónicas de ciudades y comunidades virtuales.

Facebook y Twitter

Los comercios y negocios pasarán de ser oficinas y centros comerciales a ser redes y módems.

Amazon y MercadoLibre

Y la libertad de las redes digitales hará un gobierno más democrático.

CNN: “Facebook fue la chispa del cambio en Egipto” | BBC: “¿Cuál ha sido el papel de Blackberry en los disturbios de Londres?”

Bobadas. ¿Será que nuestros expertos informáticos carecen de todo sentido común? La verdad es que ninguna base de datos en línea sustituirá a un diario

Más allá de los ejemplos que se puedan citar de diarios digitales, aquí surge una revelación más grande sobre cómo pensaba Clifford a la internet: como bases de datos principalmente estáticas, generadas por empresas de internet.

El no haber considerado la posibilidad de una internet dinámica, con simplicidad a la hora de cargar artículos (cuyo principal exponente es WordPress) y con una manera de acceder a esta información tan (o más) fácil que hojear las páginas de un diario, es lo que generó esta falsa predicción.

¿Estaba completamente errado nuestro querido Clifford? Podemos afirmar algo seguro: con el avance de las comunicaciones, todas las publicaciones impresas se encuentran en declive debido a que sus lectores prefieren encontrar la información directamente en internet. Como emblema de este fenómeno, podemos comentar que en el año 2013 el periódico más viejo del mundo ya lanzó su versión online, presionado por la caída en sus suscriptores. Si bien algunos diarios que se mantuvieron solamente en edición impresa cerraron sus puertas, los diarios que sí lanzaron su versión online no han dejado de imprimir su versión física, aunque sí han disminuido el volumen de la misma.

En lo que podría interpretarse como la estocada final, el semanario mismo en donde Clifford publicó su predicción en 1995 suspendió su tirada en el año 2012. Sin embargo, el mismo no se resignó a suspender este medio no virtual y en el 2014 realizó un relanzamiento de este formato.

Por lo tanto, es cierto que la mayoría de nosotros que leemos noticias a diario lo hacemos vía internet, pero todavía no se ha podido sustituir al 100%, ni siquiera en los países más avanzados en tecnología, el rol de las ediciones impresas.

no hay ningún CD-ROM que pueda tomar el lugar de un maestro competente y ninguna red de computadoras va a cambiar la manera en que funcionan los gobiernos.

Es cierto: hasta hoy en día, nadie piensa que un software podría volver obsoletos a los maestros en su totalidad, sobre todo en nuestros primeros años de vida. Haciendo esta aclaración, sí hay cursos online en los que gente alrededor del mundo aprende de manera efectiva los temas que antes solamente se podrían aprender de manera presencial.

Coursera ya tiene más de 12 millones de usuarios, y son miles los sitios web que se especializan en educación, logrando resultados muy superiores a la educación tradicional, gracias a la facilidad de la cursada, su bajo precio y la capacidad que se le asigna a los estudiantes de aprender a su ritmo, obteniendo feedback a distancia a medida que van avanzando en sus conocimientos. En Codeschool, aprendí a programar en Javascript y jQuery en solo unos meses. También formo parte de iConversity, la mayor universidad de marketing y publicidad online de habla hispana. El maestro competente no fue reemplazado en estos casos, sino que fue escalado con una plataforma a nivel mundial que permite que cientas de miles de personas cursen con él/ella. Actualmente, todos podemos cursar gratis algo en Harvard y ponerlo en nuestro CV, desde nuestra casa.

¿Es cierto que ninguna red de computadoras va a cambiar la manera en que funcionan los gobiernos? Por dar un solo ejemplo, en octubre de 2014 los parisinos fueron los primeros en votar online un presupuesto participativo para la ciudad, de una partida presupuestaria de 20 millones de euros a modo de prueba. Podríamos seguir con ejemplos, pero la pregunta de fondo a hacerle al autor es: ¿por qué lo online no puede comenzar a reemplazar algunas de las experiencias tradicionalmente offline? ¿Porque sí?

A todos los referentes de una determinada disciplina les ocurre que en un momento comienzan a rechazar el cambio como algo positivo, alegando que la solución en la que invirtieron dinero y, sobre todo, los mejores años de su vida es la mejor. “Los estadounidenses necesitan el teléfono. Nosotros no. Nosotros tenemos mensajeros de sobra.” Decía el jefe de la oficina británica de correos en 1878. ¡No se rían! Les puede pasar a ustedes también.

Los simpson y te va a pasar a ti

Hay que estar abierto a los cambios y saber bienvenirlos. También hay que tener la humildad de saber reconocer cuando uno se equivoca, no solamente ante los demás, sino también ante uno mismo.

Considere el mundo online de hoy. El Usenet, un tablón de anuncios en todo el mundo, permite a cualquiera publicar mensajes a toda la Nación. Tu palabra sale al mundo, saltando por encima de la de directores y editores. Cada voz se escucha de forma barata y al instante. ¿El resultado? Cada voz es escuchada. La cacofonía se asemeja más a radios de banda ciudadana, con manipulaciones, acosos y amenazas anónimas. Cuando casi todo el mundo grita, pocos escuchan.

¡Qué grave error! Considerar el mundo de hoy y suponer que el mundo del mañana no va a tener otras reglas. Miren el descontrol de información total que era Usenet, una “red social” sin filtro alguno en donde cualquiera podía postear cualquier cosa:

screenshot

 

Pero Clifford realiza una crítica sumamente acertada acerca de por qué Usenet no triunfará: toda la información vale lo mismo. Nadie sabe en qué confiar ni en qué no. Información relevante mezclada con información inútil. La anarquía hecha comunicación. El error estuvo, entonces, en no entender que esto podía cambiar: que el desafío entonces era indexar toda esta información que los usuarios tenían ganas de publicar en internet y mostrar solamente lo más relevante a cada persona. El profeta jamás imaginó que las redes sociales sortearían las dificultades que generaban los chats anónimos.

¿Qué hay de la publicación electrónica? Trate de leer un libro en CD. En el mejor de los casos, resulta una tarea desagradable: el resplandor miope de un ordenador torpe reemplaza las páginas amistosas de un libro. Y no se puede llevar ese ordenador portátil a la playa.

Leyendo libros electrónicos en la playa con Kindle

 

Sin embargo, Nicholas Negroponte, director del MIT Media Lab, predice que pronto vamos a comprar libros y periódicos directamente en la Intenet. Claro, seguro.

Amazon, la mayor librería del mundo, es online y posee 32 millones de libros en su catálogo

Lo que los mercachifles de Internet no dicen es que Internet es un gran océano de datos sin editar, sin ninguna pretensión de exhaustividad. Falta de editores, revisores o críticos, el Internet se ha convertido en un páramo de datos sin filtrar. Usted no sabe a qué hacerle caso ni lo que vale la pena leer. Ingresando en la World Wide Web, busco la fecha de la batalla de Trafalgar. Cientos de archivos se me presentan, y se tarda 15 minutos en desentrañarlos: uno es una biografía escrita por un estudiante de octavo grado, el segundo es un juego de ordenador que no funciona y el tercero es una imagen de un monumento de Londres. Ninguna responde a mi pregunta, y mi búsqueda es interrumpida periódicamente por mensajes como: “Demasiadas conexiones, vuelva a intentarlo más tarde.”

¡Excelente crítica! Resultaba imposible encontrar información útil en internet, de la misma manera que hoy ocurre con la Deep Web, por una simple razón: al momento de realizar la nota, no existían buscadores confiables. Probablemente, el autor haya utilizado Altavista para buscar esta información, uno de los navegadores más antiguos de la web, que había sido lanzado tan solo unos meses antes de la redacción del artículo. El mismo tenía un indexado muy malo, costaba mucho tiempo encontrar cosas y se tildaba. Llegó a soportar 61.000 búsquedas por día (algunas de las cuales fueron hechas por mí en mi infancia).

Había dos opciones en ese entonces: resignarse a que era imposible ordenar la información para que fuera útil y pronosticar el fin de la internet como herramienta del futuro, o bien trabajar en un nuevo buscador que en solamente centésimas de segundos pudiera comprender la consulta, ordenar los más de 50.000.000.000.000 de sitios existentes, considerar quién es el usuario que busca, pensar en qué quiso decir y brindar en base a todo esto páginas relevantes para esa búsqueda. Hace unos años, hay un sitio que logró hacer todo esto y cambió la manera en que navegamos en internet volviéndola increíblemente útil, les dejo el link.

¿No será el Internet útil en el gobierno? Los adictos a Internet claman por los informes del gobierno. Pero cuando Andy Spano se postuló como ejecutivo del condado del condado de Westchester, Nueva York, puso cada comunicado de prensa y documento de posicionamiento sobre un tablón de anuncios en internet. En ese condado afluente, con un montón de empresas de informática, ¿cuántos votantes ingresaron? Menos de 30. No es un buen augurio.

Es cierto: no era un buen augurio. También es cierto que casi nadie tenía internet, que nadie la entendía, que iba lento y que su acceso era carísimo.

Luego está el ciber-negocio. Nos han prometido un shopping mediante catálogo instantáneo: seleccionar y hacer clic para grandes ofertas. Pediremos los tickets de avión en la red, haremos reservas en restaurantes y negociaremos contratos de venta. Las tiendas se volverán obsoletas. Entonces, ¿cómo es que mi centro comercial local hace más negocios en una tarde que la totalidad de Internet en un mes? Incluso si hubiera una manera confiable para enviar dinero a través de Internet (que no la hay), a la red le falta un ingrediente esencial del capitalismo: los vendedores.

Vamos por partes:

Nos han prometido un shopping mediante catálogo instantáneo

Amazon | Ebay

Pediremos los tickets de avión en la red

Despegar | Expedia

haremos reservas en restaurantes

Restorando | Open Table

y negociaremos contratos de venta.

ZonaProp | Real Estate

Las tiendas se volverán obsoletas

EEUU: Nueve cadenas cierran la mayor parte de sus tiendas. Hace falta aclarar que esto es una tendencia, no una realidad generalizada todavía, y que la mayoría de las zonas comerciales permanecen activas y rentables.

Incluso si hubiera una manera confiable para enviar dinero a través de Internet (que no la hay)

Paypal | MercadoPago

a la red le falta un ingrediente esencial del capitalismo: los vendedores.

Es cierto: en ese momento, los vendedores no existían en el mundo virtual, y una necesidad básica de cualquier producto para ser adquirido es que alguien nos convenza de comprarlos. Por esto, ha nacido una nueva disciplina con nuevas profesiones: el marketing online.

¿Qué falta en este “país de las maravillas” electrónico? El contacto humano. Descuente el adulador tecnófilo que habla sobre las comunidades virtuales. Las computadoras y redes nos aíslan entre nosotros. Un chat de la red es un sustituto lánguido a reunirse con amigos en el café. Ninguna visualización multimedia interactiva se acerca para nada a la emoción de un concierto en vivo. ¿Y quién preferiría cibersexo a la realidad?

Completamente de acuerdo. ¿Quién no prefiere reunirse con amigos en un café, en lugar de chatear mediante WhatsApp? Sin embargo, uno no podría estar todo el día tomando café con sus amigos…

Friends Café

…pero sí mantener divertidos chats mientras cada uno trabaja, estudia, vacaciona o se va de fiesta.

Mientras que el Internet se muestra brillante, haciendo parpadear seductoramente un icono de  “el conocimiento es poder”, este no-lugar nos atrae a entregar nuestro tiempo en la tierra. Es un pobre sustituto; una realidad virtual donde la frustración es legión y donde, en los santos nombres de la Educación y el Progreso, aspectos importantes de las interacciones humanas se devalúan implacablemente.”

La internet no se ha convertido en un sustituto de muchas experiencias, sino en un complemento, o bien en una herramienta para mejorarlas o llegar lo más cerca posible a experimentarlas a la distancia.

Lo cierto es que, gracias a la era de las telecomunicaciones, la ciencia está avanzando a un ritmo exponencial nunca antes experimentado: científicos alrededor del mundo pueden trabajar en equipo en tiempo real, obtener y compartir conclusiones con tan solo unos clicks.

Si todavía dudás del impacto que tuvo internet el progreso científico, te desafío a que encuentres un solo científico que no se valga de internet para sus investigaciones. La velocidad de propagación de la información es tan intensa que permite que, en menos de 24 horas, la comunidad científica de todos los países del mundo debata y llegue a una conclusión sobre por qué el vestido de bodas de una señorita de Escocia es visto por momentos como azul y negro, mientras que por otros es blanco y dorado.

También ha permitido descubrimientos con una aplicación práctica más útil. Voy a poner en negritas todas las partes del mundo involucradas en este ejemplo final:

Unos albañiles italianos se encontraban trabajando con piedras calizas procedentes de Egipto. En una de ellas, encontraron lo que parecía ser un esqueleto. En base a este descubrimiento, científicos de la Universidad de Michigan se dispusieron a explorar más, utilizando Google Earth, un software gratuito desarrollado por una empresa de California.Terminaron descubriendo restos de cuevas antiguas repletos de fósiles de pequeños mamíferos de unos 20 millones de años de antigüedad que podrían contener información clave sobre las migraciones entre África y Asia.

Conclusión

El autor del artículo de 1995 pronosticando el apocalipsis de internet daba críticas muy certeras sobre las barreras que tenía la web para su crecimiento: lentitud, experiencia pobre, complejidad, multiplicidad de fuentes sin confiabilidad…Pocas de estas se encontraban erradas. La torpeza clave del vaticinio estuvo en pensar que, como estas barreras resultaban infranqueables al momento, la humanidad no iba a poder superarlas en el futuro. Esa es la mentalidad contraria a todos los avances científicos. Creo fundamental que todos entendamos que no existen descubrimientos absolutos, ni los que nos puedan parecer más obvios: que todos los descubrimientos son parciales y todas las teorías pueden ser refutadas. Si hoy no podemos teletransportarnos porque hay leyes de la física que lo impiden, ¿qué nos garantiza que mañana no serán refutadas? Si todavía no podemos usar autos voladores, ¿por qué mañana no los habrían de inventar? Si algo hoy no está funcionando, ¿por qué predecir que mañana no lo va a hacer, simplemente basándonos en trabas tecnológicas del presente?

A 20 años de la predicción, podemos afirmar que internet llegó para quedarse. (Por ahora…)

 

 

Un pensamiento sobre “A 20 años de la predicción del fin de la internet | Internet en todo

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